Hubo tiempos en que los emperadores romanos pagaban a artistas para fomentar la cultura. Así, todos escuchamos hablar de Mecenas que fue quien, por orden del emperador Augusto, pagó a Virgilio para escribir una epopeya sobre la historia de Roma.
Aquí empezaron financiando el fútbol para los “argentinos y argentinas”, luego cantó León Gieco, luego Shakira, Charly García, Vicentico, Calle 13, Kevin Johansen, Victor Heredia.
Resulta que ahora cantará “gratis” Joaquín Sabina para los vecinos de Banfield. Contratado por el municipio de Lomas de Zamora, haciendo eco de esta ola de populismo, en la que a todos se les da por financiar un sinnúmero de espectáculos, a ejemplo del gobierno nacional.
A todo esto, los medios se divierten hablando, sobre quien de los dirigentes pagó más por hora de espectáculo y nadie se detiene a pensar que los artistas cobran, y cobran realmente muy caro por cantar “gratis”. Lo que importa no es quién pagó más caro, sino por qué razón están usando la plata de los impuestos para hacer sus campañas políticas desde el gobierno. Es posible que ellos actúen con impunidad, es posible que nunca reciban un juicio político por sus despilfarros, pero no es aceptable que nadie los denuncie y que a todos les parezca fantástico que derrochen dinero.
Hoy todo se financia, pero a nadie le importa mucho qué es lo que se financia. Todo se quiere gratis. Todo es un derecho. Pero al mismo tiempo una mayor cantidad de cosas deben pagarse para poder ser disfrutadas. Tenemos un ejemplo en este vídeo, donde pueden comprobar que hasta “La internacional”, el himno comunista paradójicamente tiene derechos de autor, y no sólo eso:
Por un lado entonces, tenemos a la gente que pide que todo sea gratis.
Por el otro tenemos a los gobiernos que financian todo.
Por último las empresas, que no regalan las cosas.
En definitiva la gente pide y los gobiernos en vez de enseñarles que para obtener las cosas es necesario trabajar, le dice a la gente: “Están en su derecho, nosotros se las regalamos.” Entonces el gobernante se beneficia de dos maneras: dejando a la gente contenta y haciendo una compra para las empresas que luego van a financiar la campaña política para conservar tan interesante cliente.
El mecenazgo es algo necesario. Hay que financiar ciertas cosas que de por sí no producen y son un bien para la sociedad. Pero financiar la vagancia es algo tonto. Y financiar a las grandes empresas es un delito.
Pocos días atrás se juntaron un grupo de 20 jóvenes en Plaza de Mayo, con bombos y redoblantes portando un cartel que decía: “aborto libre, legal y gratuito”. Todos sabemos que el aborto es un crimen aberrante. Pero que además pidan que sea gratuito, es una burla. Faltaría que pusieran que pretenden que sea obligatorio y le pondríamos la frutilla a la torta.
Dentro de poco tiempo, si seguimos por este camino, el conjunto “Damas gratis” va a hacerse realidad. No porque el conjunto vaya a empezar a hacer música, sino porque vamos tener prostitución gratuita, para garantizar las necesidades básicas a todo ciudadano argentino.
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